sábado, 10 de noviembre de 2012

Este es un post personal.


La historia de Koone.

Lealtad del lel latín legalitas, con el mismo significado, y esta de [[legalis], a su vez de lex, "ley", en última instancia de legere. Pinche uso del latin no era nada en vano.

Koone llegó a casa en mayo del 2010, un hermoso conejo Belier con las orejas caídas y que rara vez las paraba, aun tenia cara de bebé y ojos grandes, sus uñas marcaban la piel y recuerdo que tenia un suave olor a canela en su pelo suave.
El tipo era una bola que insipiraba ternura y mi madre, reacia a tener cualquier mascota poco a poco se fue encariñando con él, al grado que el dude la sigue a donde quiera que vaya. Pero en lo que fue del 2011 Koone enfermo, no supimos por qué, en ese año estaba viviendo en la imbecilidad permanente  con la mujer equivocada quien en más de una ocasión lo trató como reverenda MIERDA e incluso mientras ocurria el episodio. Era workaholic o alcoholic. Esa noche llegue bien cansado de casa de la mujer equivocada a eso de las 3 de la mañana y Koone estaba echado en el quicio de la puerta de la cocina, no había nadie y en esos días estaba lo que se llama TOTAL y COMPLETAMENTE SOLO EN EL MUNDO y vi a Koone ahí, tirado como trapo, desmayado y con la diminuta lengua rosa de afuera. Eso me alarmó y asi en la madrugada no le llame a la mujer incorrecta(porque de todas formas no me iba a ayudar), pensé en llamarle a Isabel Daza pero no quise involucrarla y menos a esa hora, le llame a una amiga del trabajo que siempre fue leal a pesar de que deje de hablarle y a esa hora subimos a Koone quien empezaba a ponerse frio y a respirar cada vez más despacio al coche y salimos por patas al consultorio de su veterinaria a unos cuantos kilómetros donde le lavaron el estomago y yo la hice de enfermero. Me amaneció y me hice pedazos adentro del coche hasta que me dormí al fin. Koone se había intoxicado pero se había salvado, ah y estuvo una semana en la veterinaria para estar en observación.  Koone fue el único amigo que me acompaño ese año tan estúpido, horrible e inútil que pasé. Soy un pendejo, lo hice a un lado, y durante ese tiempo me olvide de él.


Hace un año precisamente de eso, y claro, pase una tarde azul. Me acorde de tantas cosas y en ellas mi conejo fue el cabrón más fiel y leal. Durante los meses mas oscuros, mientras vivía solo con él podía llegar a la una de la mañana y el pobre se moria de hambre. A mi, en realidad me valia madres, y lo digo con vergüenza, le llenaba su comedero, su bebedero y él lo devoraba, de ahí me acompañaba en la madrugada a hacer el trabajo del día hasta las 4 de la mañana, cuando yo me iba a la cama él se iba al baño. Al otro día los dos nos sincronizábamos para orinar, yo en su baño, él en el patio. Jajajaa genial!
Hoy, llegue a casa y Koone estaba en el patio, sentado, bajo el solecito que hizo y que brillaba de forma especial, me miro desde lejos, me vio acercarme y corrió hacia mí, con ese bamboleo que hacen sus orejas al correr, me lamió las manos, lo tome en ellas y lo cargue, le di un abrazo ligero para no lastimarlo, creo que le gustó el gesto porque me lamió las lagrimas, soy católico en rehabilitación y estoy seguro que los animales tienen alma, eso no lo aprendi de mi “religión madre” sino del hinduismo: el alma no muere, y estoy convencido que este animal tiene. Claro.
Gracias chico, y Rabbit power! 

1 comentario:

Liliana Campos dijo...

Me encantó, Koone es sin duda el mejor de tus amigos.