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lunes, 28 de junio de 2010

Cuento.

La lluvia caía fuertemente a la salida del cine, había ido con la firme intención de terminar eso de una vez por todas, adentro, el sonido del aguacero se atenuaba conforme me internaba al lobby del enorme sitio, el lugar era tibio, olía a dulce y palomitas de maíz, y estaba tenuemente iluminado por lámparas que dirigían la luz al techo.
Entonces la vi, ahí, parada, enfrente de mí, su piel blanca y pálida se remarcaba aún más con esa iluminación.
No me había visto, y sin embargo yo deseaba que lo hiciera, ahí, parada, con sus jeans, y botas y un sueter café y el cabello recogido en una coleta, con su teléfono portátil en la mano y sujetando un bolso en la otra, y claro, hablando por el celular, hablando con él.
Me vio entre la gente y me sonrió con malicia, con esa malicia que tiene cuando nos vemos, a escondidas, como a esa hora, en ese sitio, obviamente ella no lo quería tanto como decía en sus mensajes que más de una vez encontré en su teléfono, mucho menos salía con él, él, era solo la excusa que ocupaba para andar conmigo.
Me acerqué y la besé, sentí sus labios suaves y su boca húmeda, el olor de su perfume en su piel y también sentí unos cuantos cabellos que no había alcanzado a sujetar en la coleta, eso y como cerro los ojos al besarme.
Mi teléfono sonó con tono de mensaje en mi abrigo, lo busque mientras aun la besaba, miré abajo, aun con ella muy cerca y lo vi, el recado era de ella: “espero que este todo marchando bien en el trabajo, cuídate mucho al salir, llueve a cantaros, te amo”. Y el nombre de ******** en la pantalla, guardé el teléfono, mientras ella se retiraba y me abrazaba, sonreía, con sus mejillas rosa y el resto de la piel blanca, y sus ojos castaños: -¿era ella? , mientras arqueaba una ceja y sonreía con cinismo.
-Sí, le dije, he venido a decirte que me quedaré con ella, aunque somos un par de traidores, e iremos al infierno por esto.
-Alcance a ver su rostro, transformándose en odio y en una mueca que me recordó a una vampiresa a punto de atacar, me alejé.
Salí del cine, y me perdí entre los autos del estacionamiento, entre los autos y en la lluvia.

viernes, 25 de diciembre de 2009

De la navidad... (II)


-Te cuento un secretito?
-Claro
-Me pongo triste con este clima...
-¿por qué?
-No lo sé, como que me desanimo...
-Como que dan ganas de abrazarte entonces.
-Eso sería muy lindo, eres un caramelo, te lo habia dicho antes una dama?
-Hasta ahora no, pero creeme,
no volverás a decirlo...

lunes, 7 de diciembre de 2009

Del Insomnio...

Recuerdo la universidad, por ahi del 2006 estaba tomando una sola clase por la tarde y el resto del dia lo tenia totalmente libre.

No era digamos, la gloria, por aquellos dias estaba disfrutando de la soledad, y me refiero a la soledad personal y academica.
Tambien, por la falta de actividad academica y del parón de maquinas repentino comencé a tener insomnio.
Realmente nunca supe cuando fue que llegó tan lejos, un dia despertaba a las 3 de la tarde, dormi media hora y salia, recogía a mamá del trabajo y la llevaba a donde tuviera que ir.


Luego, comence a ver chispitas extrañas en los ojos, como bengalas cayendo frente a mi.
Obviamente el aspecto fisico cambio, pues perdi varios kilos de peso y de pronto la ropa que usaba, que ya de por si era delgada, comenzo a quedarme amplia.

Hasta que un dia, vi al gato, me sonreía, era un gato naranja bastante grande y cuando le comente a mamá es cuando hizo evidente la preocupacion que tenia desde hacia meses.

Fue una buena buena epoca, fue una trancision interesante, porque mucha de la experiencia que acumule en esa epoca me sirve ahora. Pense en gente que no actualmente no volvere a ver, en viejos amores, en viejos tiempos.

Tal vez, más adelante escriba un poco sobre ellos, gente, cosas, imagenes que ahora se ven como las cosas esta noche, como alucinaciones en el insomnio, como gotas que se pierde en la lluvia de la madrugada.

lunes, 27 de julio de 2009

(III)

Desperté a las 8 de la mañana, Isabel no estaba, baje a la casa del vecino y le puse al tanto de lo que paso, me pregunto si aun tenia la escopeta y le dije que si, me dijo que era raro, pero no le dio mucha importancia a lo que le decía, parecía como si le entrara por un oído y le saliera por el otro, en el pueblo no había nadie que se encontrara lastimado o enfermo o algo por el estilo, me despedi cortestemente y fui a buscar a Isabel, seguramente habría ido por más provisiones.

Era extraño, la gente me saludaba muy cortésmente, los niños me sonreían, las señoras, los mismo hombres minimo se quitaban el sombrero y yo les respondia con un gesto o una simple sonrisa.
El amigo de mis tios y de mi madre al verme en la calle se quitó el sombrero, iba con su esposa y su hija, “bienvenido por fin al clan muchacho” y no supe que decir, “¿Qué no debió decir pueblo?”
Encontre a Isabel en el mercado, había comprado demasiada carne, casi hasta la exageración.
“¿Dónde vamos a poner todo esto?”, “oh, ya veraz como se acaba” y me sonrió y me guiño un ojo.
El regreso a casa fue igual, gente saludando amablemente, pero al menos con Isabel la gente se desvivía mas en saludarla, “tal vez por que ya se sabia que es educadora y su gusto por los niños pequeños” me dije, de hecho una pequeña de unos seis años se acerco a darle un ramillete de flores, le sonrio mientras Isabel se acercaba a recibirlas sonriente, le hizo una caricia a la pequeña y ésta se deshizo en sonrisas para ella.

En casa el refrigerador estaba lleno de carne, res; para ser exacto.
¿Comeriamos carne todas las vacaciones? ¿Por qué si estábamos por dejarla?
Sali a caminar, mi esposa acomodaba las demás habitaciones, ordenando todo y dándole a la casa un toque acogedor, puso algo de música y me pregunto si volveria para comer, le dije que si y ella me respondió que estaría esperando.
Volvi a eso de las tres de la tarde, mi esposa me dijo que como no había vuelto ella ya había comido, y me sonrio, últimamente no dejaba de hacerlo y eso me hizo pensar que nuestro matrimonio iba viento en popa.
Fui a la cocina, pero no encontré comida preparada, abri el refrigerador y noté que había menos bisteces, pero no se me hizo extraño, sin embargo el olor a carne me abrió el apetito, un apetito extraño, esta bien que había tardado en manifestarse pero sentí hambre, le dije a Isabel que me preparara algo que tenia hambre y ella me dijo que si, que en un momento.
El hambre comenzó a sentirse como un ardor en mi vientre, que subia poco a poco, a la vez que me estaba poniendo de malas, sin embargo ella se tardaba, no hacia ni el mas minimo movimiento de que fuera a dirigirse a cocinar.
Volvi a abrir el refri, la carne estaba ahí, con su tono carmín y sin reaccionar tome un pedazo crudo, lo mordí y me lo comi.
Nunca había sentido esa sensación pero mi hambre se fue en ese instante, mi estomago no reparó en el cambio de la comida y el hambre volvió de nuevo, más intensa, agresiva, volvió y con más ansia de comer.
Comi más y más, carne cruda, sanguiñolenta pero fría, escurriente, comí una cantidad enorme, hasta saciar mi apetito.
Isabel no vino a la cocina, como si se le hubiera olvidado prepararme algo.
Yo tampoco dije nada.
En la noche al dormirnos ella lo hizo antes que yo, yo aun me quede despierto, por si el bromista volviera, pero esta vez podía escuchar con mas intensidad, el sabor a metal se había quedado en mi boca por mas que me lavara los dientes, pero me quede escuchando, podía escucharlo todo, casi a kilómetros a distancia, podía oir los gallos a kilómetros, las chotacabras en los arboles, podía escuchar los autos en la carretera que estaba lejos, podía escuchar el viento.

No escuche nada anormal, ya era bastante con el sentido de audición amplificado y me gire para abrazar a Isabel, escuche su respirar, la toque en un brazo apenas con mis dedos, feliz de tenerla conmigo, asi, ahí, a mi lado, contento de por fin estar con ella para siempre.
La acaricié y giró a su derecha para quedar totalmente boca arriba, me acerqué y le di un beso, uno tierno que apenas rozo sus labios.
Eso la hizo despertar, sonrió primero, y lentamente abrió los ojos, en la oscuridad, brillaban, de color amarillo, como si la poca luz de la ventana fuera en sus retinas intensa, enorme, era una mirada fría, extremadamente sensual pero a la vez cruel, como la de un depredador que está encantado con ver a la presa que va a devorar.
Me sonrió más, “Creiste que dormía ¿verdad?”, no supe que contestar, la sangre se me congeló, “oh, no te preocupes, ya te acostumbraras tú también, pero por qué no me habías dicho lo del resto de tu familia? Y lo del pueblo? Por qué no decirme que aquí todos son hijos del lobo?
No di crédito a lo que oia y veía, de repente muchas cosas de mi familia y del pueblo quedaron claras, mis recuerdos se agolparon de golpe en mi cabeza y por fin todo se clarifico.
Isabel se puso de pie, al lado de la cama, su cuerpo esbelto se erizó y su figura se volvió sumamente sugerente al estar en la cama, pero sus ojos no eran humanos, eran amarillos, grandes pero amarillos, de un depredador, los ojos de un lobo.
“Y ya que soy también oficialmente de la familia” dijo riéndose. – “ Te tengo dos noticias: pronto comenzarás a convertirte en lo que realmente eres”.
“eso no me me molesta en nada, ya lo sospechaba hace mucho, y lo otro qué es?”
“Estoy embarazada, otra vez.”





FIN

miércoles, 22 de julio de 2009

(II)

Y estaba el cielo totalmente nublado, con manchas negras que una que otra vez mostraban el relámpago que estaba a lo lejos.
Casi no me dejaste dormir anoche, me dijo Isabel – te la pasaste saltando y quejándote, creo que eso de fumar antes de dormir no te hace nada bien.
-Bebi el refresco que quedaba, seguro me cayó mal – le respondi.
Sin mas me dirigi al baño a devolver el estomago y me quedo un saborcillo raro a metal en el paladar. Le pedi a Isabel algo para aliviar el estomago pero no se nos había ocurrido comprar algo para ese tipo de contingencias.
Fui a ver al vecino, que vivía al pie de la colina, había sido amigo de mi madre y mis tios en la infancia y me conoció pequeño al igual que mis primos, seguramente el tendría algo.
Toque la puerta y vi como la cortinilla de la ventana se abrió y cerró en un parpadeo, “que raro” pensé, toque una vez más y el anciano salió, sonriente, no me percaté que se el hombre para sus casi 60 años se seguía viendo fuerte y agil, característica que lamentablemente mis tios carecen.
Eso si, lo único que me daría indicio de su edad, era su cabello; totalmente blanco y similar al de mi madre, quien se había quedado en casa al cuidado de Isabella.
Lo salude cortésmente y como todos los conocidos se asombro de mi visita, me preguntó por mi madre y mis tios y me puso al tanto de los pormenores generales del pueblo, que la gente se había ido, que la iglesia había estaba cerrada y que el ayuntamiento tenia dos años que había cerrado cuando el corrupto alcalde había desaparecido y lo fueron a encontrar muy cerca del rio, con las tripas destrozadas y que solo fue reconocido por el anillo de casado que tenia sus iniciales; después de eso, no había gobierno, el pueblo era tierra de nadie, pero por fortuna como todos se conocían no había necesidad siquiera de la policía, mucho menos de la patrulla del ejercito que ni se aparecía ya por ahí.
Regresé a casa con algo de aspirina efervescente, pero al beberla me recordó lo que había bebido y me hizo devolver de nuevo el estomago, le dije a Isabel que quizá dormiría un rato y así tal vez se me calmaría el malestar.

Soñé cosas raras, con mi familia, mis primas hermanas cercanas diciéndome que era ya el tiempo de unirme a la familia, a sus tradiciones que, desde mis abuelos habían llegado al pueblo habían llevado consigo, soñé con mi madre, que estaba en su casa de la ciudad pero a la vez no era mi madre, tenia unos ojos amarillentos y me sonreía como lo hacia cuando era un niño, pero el iris en la retina me hacia temer, estaba en el sofá, cargando a la pequeña Isabella que dormía en el regazo que también ocupe de pequeño; soñé también con Isabel, parada en el quicio de la puerta y con la cabeza recargada en ella.
Desperté casi a las 7 de la noche, en la colina soplaba el viento y escuchaba el aleteo de las chotacabras en los arboles, le grité a Isabel pero no estaba, en la mesa del comedor había un recado de ella: la hija del vecino, antigua compañera de juegos infantiles de mis primas y mios había ido a saludar y como estaba dormido fue con ella a ver las fotografías que conservaba de la infancia con nosotros, no me parecío raro y encendí la luz del pórtico y el reflector que iluminaba desde la casa hacia abajo, en dirección a la casa del vecino, asi por lo menos Isabel veria la luz y se percataría que ya había despertado.
Me sente en el pórtico, busque en la bolsa de mi camisa mi zippo y la cajetilla aplastada en el bolso de mi pantalón, “solo medio cigarro” me dije.
Encendí otro cigarro y comencé a incomodarme, Isabel normalmente no esta fuera de casa tanto tiempo, o la conversación era muy interesante con la familia o la colección de fotos muy extensa.
Entre, me sente en el comedor y puse el iPod, en el comenzó Norah Jones a cantar Be here to love today… y recordé buenos tiempos estudiantiles.
Isabel volvió como a las 10 de la noche, algo tarde para los vecinos del pueblo, el cenicero del comedor estaba atascado de ceniza. “Vaya que te tardaste un poco eh”, “si, un poco” – me sonrió – “vi tus fotos, y las de tus primas, vaya que eran niños adorables, y luego fui con tu amiga al parque, tan pequeño que es y las historias que me conto de ustedes”.
-“No hay mucho que ver, este pueblo como puedes ver no tiene nada, salvo el mercado, la iglesia abandonada y las vistas que tiene desde las diversas colinas, nada más, a veces en las noches de calor se ven luces que andan entre los arboles, pero nada mas.”
-“Si, algo me contó, que según la leyenda del pueblo un tipo armado de valor por las copas la persiguió y a la mañana siguiente lo encontraron muerto”
-“folklor popular, vamos a dormir te parece?”
Al levantarme a apagar el ipod y el equipo de sonido, golpee accidentalmente con la cabeza la lámpara del comedor y el cono de luz le dio a Isabel directamente en la cara, me quede helado porque sus enormes ojos brillaron de una forma extraña, un chispazo de luz amarilla se vio al fondo de ellos sin dejar de sonreírme.
Me dejo una sensación rara, pero rápidamente miro hacia otro lado, me pregunto si quería cenar, pues llevaba en ayuno prácticamente todo el dia. Le dije que no tenia hambre, cerramos la puerta, apagamos todo y nos dirigimos al dormitorio.
En la madrugada desperté, en la oscuridad escuché ruidos algo se arrastraba por una pared del dormitorio, y escuche como brincó al techo, escuche algo como uñas muy largas, recordé a mi perra pastor alemán caminando sobre el piso de mi casa, un sonido raro, sus uñas en las baldosas que es como cristales pequeños desparramándose en el suelo. Me quede quieto, no quise despertar a Isabel, ella dormía plácidamente y a tientas en la oscuridad busqué el apagador de la luz, lo encontré pero me detuve, solo puse el dedo, listo a encender la luz y ahí me quede, esperando.
Lo que fuera que estaba en el techo pesaba, pues cuando salto casi toda la azotea se cimbró del golpe, calcule que tendría el tamaño de un hombre de 1.80 y complexión extremadamente gruesa, lo cual no correspondía con nadie del pueblo, así que de un golpe encendí la luz y de un salto saqué la escopeta de 2 cartuchos que se guardaba para protección de la casa, del buro saque una caja de cartuchos de perdigones, la abrí, la munición brilló, eran grandes como bellotas y ya había visto su efecto en el cuerpo de una vaca que tuvo que sacrificar mi tío cuando se pensó que el ganado estaba siendo atacado por coyotes o algún otro depredador con Rabia.
Isabel se despertó, me miro asustada cuando me vio con la escopeta en las manos y me pregunto que iba a hacer, casi de mal humor y sorprendida.
-Shh, creo que hay algo en el techo, algún cabrón que se quiere pasar de listo. – y cerré la escopeta cargada, me meti 4 cartuchos en las bolsas del pantalón, dos en cada una y abri la puerta para salir al comedor y a la puerta principal.
De un golpe prendi todas las luces, en especial el reflector que tenia un cono de luz potente en extremo, y sali corriendo a la intemperie, de inmediato escuche como algo en el techo corria, me dirigi en la misma dirección y escuche que el invasor daba un salto, caia del otro lado de la casa y el golpe cimbró la tierra, “ de seguro cayó mal el imbécil” pensé y me apuré a rodear la casa.
Al otro lado de la casa solo había un poco de pasto aplastado y dos enorme agujeros, profundos y anchos, no eran pies, fácilmente mis rodillas hundidas ahí cabrían a la perfección. Levanté la vista y en el pasto ya no había nada.
“De seguro el muy pendejo se lastimó, ya le dolerá mañana y podre preguntar si alguien esta lastimado y lo acusaré con el resto de la gente del pueblo”
Volvi a casa, Isabel me esperaba, pensativa en el comedor, con un vaso de leche al que no le había dado ni un sorbo.
“¿Viste algo?” – pregunto-
“Nada, pero de que se lastimó, no me cabe duda, hay dos agujeros en el suelo así que el muy idiota que nos quiso asustar seguro cayó de rodillas”.
Isabel hizo como si no me oyera y me dijo: “ Toda la comida sabe raro, creo que se echó a perder y el olor ni se diga”.
Me acerque, tomé el vaso y le di una olfateada, no sentí nada anormal, le di un sorbo y tampoco sentí que estuviera echada a perder, no era posible, la acabábamos de comprar justo en el camino aquí.
“Tienes hambre?” preguntó.
-“Ni tantita, y tú? No es raro? Llevo casi un dia sin comer.
-Un poco, pero sé que te dará el hambre voraz, te conozco y asi me haces siempre. Y me sonrió. Apague todo, era de madrugada pero ni un gallo se escuchaba, solo las chotacabras se comenzaron a oir.



Por concluir...

domingo, 19 de julio de 2009

(I)

Sabía que habia algo raro en el ambiente, lo supe de inmediato llegamos al pueblo, ese olor a campo no estaba más en el aire.
Habia olor a miedo, la misma gente nos veia a Isabel y a mi al pasar, pero no era miedo a nosotros, fuereños que solo ibamos a vacacionar ahi por la temporada de verano, no, era un miedo enfocado a algo superior que poco a poco llegaría.

La casa estaba en lo alto de una colina, y desde donde se podia ver el montón de casas al pie de ésta.
Una casa de un piso, sin embargo, bastante amplia: varias recamaras, un sanitario con tina y una sala amplia con numerosas ventanas nos ahorraba la necesidad de prender la luz.
Después de instalarnos y asearnos dejamos el jeep en la entrada y decidimos visitar a conocidos de mis padres, informarles que estariamos ahi por un par de semanas y ponernos al tanto de la vida en el lugar.
A eso de las 7 de la noche el pueblo se quedaba callado, las calles solas y las farolas encendidas eran un brevisimo recuerdo de mi infancia ahi, al pasar frente a las casas se apreciaba el tipico color azul del televisor encendido, pero no esta vez.

Caminamos por las calles y no habia nada, todo cerrado, sabiamos que habia gente porque al llegar en la mañana habiamos visto al pueblo con su actividad normal, tipica, gente saludando, hombres, mujeres, niños gritando y saludando cortesmente pero a las 7 de la noche ya no habia nada, ni siquiera las tiendas estaban abiertas.

Quizás ya esten dormidos - me dijo Isabel y le conteste que si, ambos sabiamos que algo estaba mal, como si algo estuviera fuera de lugar, pero nos quedamos callados.
Volvimos a casa, me sente en el portico, se veian las calles, pero insisto: vacias, me dieron las 10 de la noche ahi sentado, prendi un cigarro, Isabel se sentó a mi lado y compartimos una lata de refresco.
-Que raro, a esta hora por lo menos escuchas la música de una que otra cantina, o al menos ves pasar a las camionetas de los jornaleros, pero mira, no hay nada en el pueblo.

-A lo mejor porque es domingo - Dijo Isabel, se acabo el poco refresco que quedaba y nos metimos a dormir.

En la madrugada oi ruidos, como si estuvieran en la cocina, me desperte entre adormilado y sediento, es comun que en el campo una que otra vez se meta un mapache, toche o tlacuache a la cocina y se encargue de algo que se haya quedado sin guardar de la comida del dia, pero no, no habia nada.
Abri el refrigerador y habia agua, refrescos, y una jarra que no recorde que tuvieramos pero que seguramente Isabel compró en esos bazares que le encantan.
Tenia un liquido rojo, efervescente como refresco.

Lo bebí, sabia un poco a ese jarabe que mi madre me daba de niño y que era un suplemento a base de hierro, pero tambien sabia a cereza, no se como ni cuando pero volvi a la cama...
Desperte a las 10 de la mañana y...


(continuará)

sábado, 2 de mayo de 2009

Music by: Seether [The Gift]

Que miedo. Me asusté.
Cuando te asustas así tus facciones cambian. Sientes que tu rostro está tenso. El estómago se te estruja y la respiración se hace más evidente. Luego el pecho se hace pesado, hasta la garganta, como si costara mucho trabajo mantener la salud.
Me asusté, lo confieso.
Me asusté cuando te ví vestida de gala, de pié, hermosa como una reina. A su lado.

jueves, 16 de abril de 2009

En la cama...

Jorge y Ana entraron en la habitación de su hijo al escuchar los gritos. Carlitos tenía siete años. Lloraba y gritaba de verdadero pánico. Tenía los ojos hinchados y las lágrimas atravesaban sus sonrosadas mejillas para ir a desaparecer entre las ropas de la cama; a las que se sujetaba como un loco.
La luz estaba apagada y la oscuridad era casi total, a no ser por la columna de luz que penetraba a través de la hendidura dejada por la puerta.
Carlitos llamaba desesperadamente a sus padres...
Jorge y Ana le encontraron con el cuerpo envuelto en sudor y completamente pálido.
Jorge trató de calmarle:
-Tranquilo, sólo ha sido una pesadilla, lo mejor será que te vuelvas a acostar y mañana por la mañana me cuentes que es lo que has soñado.
-¿Que...?- Carlitos aun parecía estar medio dormido -¡No!- dijo de repente -¡No ha sido una pesadilla!, ¡algo se estaba moviendo a los pies de mi cama!
-Sí, es posible que esté diciendo la verdad- intervino Ana dirigiendo una mirada cómplice a su marido -como también es posible que esta habitación esté llena de fantasmas y que bajo la cama vivan seres terroríficos.
-¿Cuántas veces te hemos dicho que esas cosas no existen?
-Muchas- respondió Carlitos no muy convencido.
Otra mirada de Ana indicó a Jorge que le tocaba hablar a él. Entendió el gesto de inmediato y se dispuso a sermonear a su hijo, que poco a poco iba recuperando el color.
-Tu madre tiene razón y tu lo sabes, aparte de que ya eres mayorcito para dejar de tener miedo a esas cosas.
¿Te gustaría que se enteren tus amigos del colegio?, seguro que no, se reirían de ti. Debes aprender a dominarte, igual que has aprendido a no mojar las sábanas, ¿lo recuerdas?. Podría hablarte durante largo rato, pero sería inútil, lo que quiero que aprendas de esto es lo siguiente: que temer a la oscuridad y a lo que hay en ella es cosa de niños muy pequeños y que, a medida que te haces mayor, ves que nada de esto existe. ¿Lo entiendes?.
-Sí- confirmó Carlitos.
Jorge sonrió y vio como su mujer también lo hacía. Acababan de pasar por una de las típicas charlas de los padres con los hijos.
Carlitos vio a sus padres marcharse de la habitación apagando la luz que habían encendido al entrar. Cerraron la puerta totalmente. Ahora la oscuridad si era completa.
Carlitos se resignó y llegó a convencerse de que sólo había sido un sueño; que no estaba realmente despierto cuando le pareció ver algo extraño.
Apoyó la cabeza en la almohada y se tapó completamente con las sábanas.
Hacía algo de frío. Intentó dormirse, necesitaba descansar.
Cerró los ojos y se abandonó a un profundo sueño, tan profundo que no advirtió la mano que le acompañaba bajo las sábanas, una mano eternamente fría y descarnada.
La mano que le llevó, de un jalón, al otro lado de la oscuridad.



Febrero 1, 2003. 1:22 de la mañana

domingo, 5 de abril de 2009

Muñecas


Acepté ver la colección de muñecas sólo por cortesía, no porque me interesara. La señora acababa de adquirir uno de los extractores de jugo que ofrezco de puerta en puerta y ello me hizo sentir comprometido. Además, una de las reglas básicas de todo vendedor exitoso es la de no contrariar al cliente.
La casa era humilde, pero lucía ordenada y limpia. Había jarrones con flores frescas. Varias imágenes religiosas colgaban de las paredes y una radio antigua descansaba en un rincón. Desde el principio el lugar me resultó sombrío, aunque no puede precisar el motivo.
Me levanté del sillón forrado de plástico y me dejé conducir por un estrecho pasillo hasta una puerta cerrada con llave. La vieja abrió y entramos en una habitación poco iluminada. El penetrante olor a neftalina hizo que se me revolviera el estómago. Entre las sombras distinguí a las muñecas. Había de todos los tipos y tamaños. Algunas se apretujaban en los entrepaños que cubrían las cuatro paredes, otras se encontraban amontonadas en un sofá, recargadas contra la pared o sentadas en el piso apoyándose unas en las otras.
La vieja no ocultaba su orgullo.
-Aquí están mis nenas- dijo.
-Es impresionante- afirmé fingiendo entusiasmo-. ¿Cuántas tiene?
-No estoy segura. Hace mucho tiempo que perdí la cuenta, pero seguro son más de mil.
Caminé entre esa multitud de rostros infantiles. Mi anfitriona corrió las cortinas para aclarar un poco el cuarto. Vi cientos de niñas rubias y morenas, de trapo y de plástico, con el pelo lacio o rizado, con sus zapatos brillantes, sus pulcros baberitos y sus vestidos impecables.
Esta es una de las primeras que tuve- dijo la vieja señalando una figurilla llena de encajes en cuyo inexpresivo rostro se advertía el brillo de la porcelana-. Mi papá la mandó traer directamente de Francia cuando cumplí diez años. Y esa otra, la que tiene la falda bordada, me la regaló mi hermano Francisco cuando estuve enferma. Eso fue en el año... Déjeme recordar...
La fragancia de naftalina resultaba intolerable. Me sentí mareado, pero no quise interrumpir las explicaciones de la vieja, quien hablaba sin parar sobre su colección Yo miraba sin ver, paseaba la vista sobre la mesa de cuerpecitos inertes que ella había ido acumulando a lo largo de los años y de quienes se expresaba con tanta familiaridad. Entonces, fijé mi atención en dos de las muñecas, las cuales se distinguían del resto por su absoluta falta de gracia. Eran dos monigotes con los brazos torcidos, el pelo maltratado y la cara cenicienta.
Me acerqué para observar aquellas horribles figuras. Ambas estaban vestidas de azul y llevaban listones rojos en la cabeza. Parecían fabricadas de cartón o de arcilla sin cocer. La boca se abría para formar una mueca ridícula. Al aproximarme más noté que las dos presentaban oscuros agujeros en el lugar donde deberían ir los ojos y la nariz. Fue entonces cuando, percibí, mezclado con el aroma de la neftalina, un peculiar hedor, una exhalación putrefacta. Retrocedí aterrado.
Mascullando una excusa, salí de la habitación. Al pasar por la sala tomé mi caja de muestras y, sin mirar atrás, me lancé a la calle a toda prisa. En el cerebro resonaban con insistencia las palabras de la vieja: "Aquí están mis nenas".

lunes, 10 de noviembre de 2008

Tú...*

Despues de todo lo que nos hemos dicho y escrito creo que está de más un mensaje nuevo, es mas, sabes que despues de estos años (si, ya años) estamos juntos, que hemos pasado por tragos amargos y que los vamos dejando poco a poco atras.

Es cierto, mucho tiempo no siempre va a ser lo que le de "calidad" a una relación.
6 años es un numero grande, asi que cuando la gente me ha preguntado qué tan larga ha sido una relacion mia muchos se sorprenden.
Si, pero cuando la cantidad no es sinonimo de calidad entonces no es algo significativo.

6 años puede ser muco o poco, depende de la optica, para mi no es lo mismo ver los toros desde la barrera o verlos desde la comodidad de tu casa en un DVD, donde la emocion puede repetirse o atrasarse o hasta pararse.

Si, llevamos poco tiempo juntos y ojo, no comparo, no podria; lo nuestro se dio poco a poco pero ha llegado a una intensidad que se me hace bastante sana.

Hemos podido superar problemas que en otra situacion ni siquiera se presentaron, pero que al hacerlo le dieron resistencia y fuerza a la relacion.

Han sido problemas grandes y como sabes tambien hemos tenido momentos interesantes pero creo que lo nos ha sabido juntar todo el tiempo ha sido la sinceridad del uno para el otro.
Ambos hemos metido la pata, la hemos regado (aunque creo que he sido ma yo que tu), pero al menos ninguno de los dos nos hemos apegado a una "falsa inocencia", ninguno le ha reclamado al otro con una falsa inocencia sabiendo que tenemos un engaño oculto o una verdad que nunca se dijo. Te dije la verdad de los hechos, como tambien te dije que queria que me perdonaras.
Aceptaste y eso se quedo en el pasado, pero creo que al menos nunca llegue con un "te extrañe" mientras me enamoraba o ilusionaba con alguien mas.

Creo que he sido sincero, creo que tu tambien, no hemos caido en el error de mas mentiras y eso despues de todo es lo que nos ha llevado hasta aqui, hasta hace dos semanas y hasta una visita inesperada y una platica al atardecer.

Despues de todo, es hora de que lo malo se quede atras no?

domingo, 26 de octubre de 2008

Antes de que el sol salga creo que dejare claro que la amé, la amé desde la primera vez que la vi en la plantacion de tabaco de su padre, hace mas de 400 años de eso y aun lo recuerdo como si fuera ayer, la señorita a lado de su padre, con sus hermanos y hermanas viendo a los esclavos cultivar el tabaco que pronto seria enviado al viejo continente en barcos mercantes que quizá, con algo de suerte llegarian a España llevando las riquezas del nuevo mundo.

Nos enamoramos enseguida pero la historia actualmente marca que en ese tipo de situaciones las relaciones serian condenadas a desaparecer y como fue, desaparecio, pero sabia que volveria a encontrarla.

Asi que esperamos en la luz el volver a tomar forma humana.

Tiempo despues volvimos a vernos, esta ocasion fue hace a principios del XIX. Volvimos a encender el fuego de lo nuestro y eso tambien conllevo a que no nos importara nada, el pais estaba dividido y nos llegaban noticias de que España estaba siendo agredida militarmente por Francia, esos rumores trajeron la idea de que la Nueva España podria independizarce de España y ser un gobierno totalmente autonomo y libre y supimos de un sacerdote que estaba decidido a independizar al pais de los europeos. Eso nunca nos importo. Nos teniamos uno al otro, asi que huimos, ella dejo a sus entonces padres y yo a los mios, sin saber que el andar escondiendonos de la guerra se acabaria pronto, y como fue: ella ocupaba el cuerpo de una peninsular y los dos morimos acusados de ayudar a los rebeldes.

Casi unos pocos años despues (y menos que la vez anterior) nos volvimos a encontrar, no era necesario todo el requisito de hablarnos, ya dos vidas pasadas era sufieciente para saber que lo nuestro era inquebrantable, que siempre habian sido factores externos y que lo nuestro no tendria fin, hasta que la muerte nos separara y ella habia sido la culpable en todas las ocasiones de dejarnos de ver.
Esta vez, el pais seguia en guerra: Francia alegaba no se que cosas y exigia reparaciones a daños hechos a sus ciudadanos que vivian en ciudad de Mexico.
Pelear en la resistencia realmente ya no era novedoso para ninguno de los dos, pero la superioridad numerica nos dio alcance. Seriamos fusilados por los invasores pero eso que, nunca nos detendrian.

La antepenultima vez, fue en el mismo lugar, pero habia guerra de nuevo, la gente se habia cansado de la tirania de un hombre que solucionaba las cosas matando a la gente y entregando al pais a los extranjeros, hubo caudillos, claro, siempre los hay pero la revolucion arraso casi con el 20 por ciento de la poblacion, y lo que serian las cosas, conoci al que seria mi abuelo cuando el tendria tal vez 8 o 9 años.
No podiamos llevarlo con nosotros, sabiamos que moririamos y teniamos que cuidar el uno del otro hasta que fuera inminente morir, pero ¿y el niño? facil, lo dejaremos con una familia conocida por sus bondades.

Asi fue como los federales nos encontraron, antes de que ella fuera mancillada saltamos con todo y caballos al desfiladero, y asi se acabo esa ocasion.

Ya para la penultima vez el mundo era distinto, habia otro tipo de guerras y el mundo era mas inhumano, conocimos los horrores del atomo y las 2 grandes guerras que asolaron al mundo, y aun asi, decidimos que era poco el tiempo para estar juntos, pero la juventud de ese entonces y la experiencia vivida nos hizo reflexionar que tambien teniamos que cambiar al mundo que nos rodeaba, asi fue como nos sumamos a los jovenes de la misma edad que nuestros cuerpos de aquellos años y salimos a las calles a protestar, a hacer propaganda y hacer pintas, a marchar en silencio.

Esa noche fue la que mas terror me provoco, pero al menos morimos juntos de nuevo, abrazados y atravesados por balas y ballonetas en una plaza que seria historica.

La ultima vez que nos encontramos fue diferente, aun estamos en ella, sabemos que nos amamos y que es nuestro destino estar juntos, la modernidad lo ha invadido todo, hay una tecnologia que hace siglos no hubieran soñado nuestras cuatro versiones de padres y de familiares y amigos, tenemos nuevos amigos, nuevos padres, nuevas posesiones, pero creo que aun, no estamos listos para estar juntos, aqui estamos, tan cerca y tan lejos, espero al menos, que lleguemos juntos a viejos, envejecer por primera vez juntos y viendo que hicimos una familia larga, de buenas raices porque, creo que al menos, ya hemos visto demasiado, y tal vez, el hecho de estar en este mundo tantas veces es porque el futuro de las otras vidas no habia sido completado.

martes, 21 de octubre de 2008

Casi toda la tarde fue de andar hacia arriba y hacia abajo, el auto habia consumido todo el tanque de gasolina, solo una ultima parada más y seria el fin del dia.
Tenia años sin ver el cielo, en la preparatoria solia armar un telescopio que mi madre me regalo alguna vez, para ver las estrellas, la luna, los satelites...

Eran casi las 11 de la noche, hacia frio, pense en matar el hambre nocturno pidiendo una hamburguesa o un baguette, algo rapido y barato y decidi guardar el coche en el estacionamiento de siempre: 3 pisos e iluminado debilmente por farolas parecidas a las que hay en los callejones.

Asi las cosas tome el ultimo cigarro de la cajetilla, lo puse en mi boca y cerre el coche, la alarma se activo, sonó dos veces y camine a la entrada a recibir el ticket y encender el cigarro.

Hacia tiempo que no veía la noche, hacia frió, se veia mi respiración con el humo del cigarro, la humedad, el rumor de la ciudad, sirenas a lo lejos y calma al rededor, la ultima vez que tuve una noche así fue hace mucho.
Me pregunte como se habían dado las cosas con ella, la forma en que se activaron y desactivaron ciertas cosas del destino, ya no creía en él, el destino y su amor por mi se habían ido al carajo, y ya no seria igual, lo había echado a perder. Me quede en la calle y respire la bocanada de humo, quería llenar mis pulmones de fuego y arder en llamas ahí mismo, al momento de pensar en ella y de los buenos ratos que pase a su lado.

Las tardes que pasamos juntos ella y yo.
En eso estaba cuando la brasa quemó mis dedos e hizo un sonido chirriante al quemar mis uñas.
Tiré lo que quedaba del cigarro, lo pisé y volvió a arder.
Y qué, -dije-, y el cigarro se apagó.

domingo, 19 de octubre de 2008

Lo ultimo que pensé en la vida era volver a ver a "Lambda" en su disfraz de chica linda y ocultando las miradas que ponía cuando tenia que matar a alguien, si, era ella, la vi de nuevo, lo supe desde que sentí su perfume, ese perfume que se impregnaba en mi piel desde el primer beso hasta el ultimo ya para no verla en el día.


Era ella, con su enorme lambda tatuada en la baja espalda y que se veía tímidamente al bajarse sus pantalones entallados y perfectos.

En una situación así, siempre hay alguien que corre peligro, ante esos pantalones a la cadera, el único con esa posibilidad era yo...

viernes, 17 de octubre de 2008

Pensé que ya no te veria - me dijo mientras se ponia los zapatos de tacón negro que tan bien le sentaban a su figura.

ya ves, asi es uno de versatil. Afuera estaba el toche en su sedán que nunca fallaba y que tantas veces nos habia sacado de ese tipo de problemas.

Te envie un mensaje, te avise que no podria verte, me cai en el trabajo y parece que ni te importó. Claro que me importó - le sonreí, claro que me importó y mucho, casi igual de la misma forma en que te yo te importo.

Vio la sonrisa y de inmediato sospecho algo, sospecho la verdadera causa, la causa de por qué estaba ahi, de por qué el toche estaba esperando con su cara de dormido en el asiento del carro, con el carro encendido y la puerta del copiloto semiabierta, listo para abrir y cerrar de un golpe.


Vengo a verte, hay un contrato por ti, y debo cumplirlo.
Me sonrió, saco de su bolsa un cigarro e hizo como que buscaba el zippo que le regale años atras, me busque en el bolsillo el mio y fue cuando la vio, de golpe saco una desert eagle calibre 44, que se veia como un maldito cañon en sus delicadas manos, brillaba el metal cromado haciendo contraste con sus manos morenas y delgadas...

Disparó.
El pateo del cañón hizo que se fuera hacia atras pero no importo, disparo dos, tres veces y todas las fallo, le quedaban 5 balas en el cargador y una en la recamara, tendria que ser rapido y sacar la sig sauer que traia en la cintura.


Esquive las balas mientras caia al suelo, lo hice como Chow Yun-Fat, y mientras caia dispare dos veces.

Hice blanco en su blusa, y quedo dormida.


En la calle eso desperto al toche, siempre se pone nervioso en los disparos, agudizo los sentidos y esperó.



Sali al callejon y revise, nada.

Salvo un ladrido de perros pero la calle estaba desierta, eso y el ronroneo del motor perpendicular a la calle.


Estas bien? - pregunto.



Si, pero tambien estoy herido.

jueves, 16 de octubre de 2008

Eran casi las 6 de la tarde, esperaba el mensaje o su presencia, llegará o no? pensé, tal vez si llega, tarde, pero llega o simplemente le importa un comino y me manda al carajo, total, lo que pasó, pasó no?
Así las cosas me senté en el sofá, con la luz apagada, a esa hora en la calle solo las lamparas la iluminaban, la luna llena escurridiza se asomaba apenas entre las nubes, había llovido toda la tarde.

Me levanté del sofá, abrí la ventana y aspiré hondo, el olor a tierra mojada me sacó del amodorramiento que tenía.

Esperé...

Serían casi las 7 y media, de plano no llegó, me quede esperando su llamada y su mensaje y nunca lo envió.


genial, pensé, así no tendré excusa alguna, me dejó bien plantado y con ganas de besarla, no importa, será toda una sorpresa. Saque la pistola, una Sig Sauer 9mm con dos cargadores abastecidos de 14 balas de 9 mm parabellum, me la puse en la cintura, prendí la luz de la casa, abrí la cochera, saque el coche y me dirigí a buscarla.

Le metería al menos cinco plomazos...