Son las 3 de la mañana y me despierto, solo se escuchan algunos autos en la avenida y el vigilante que pasa usando su silbato.
Me paro frente a la ventana, asi, a oscuras y sé que ella esta despierta, pero no hace ruido, se acomodó tan bien en la cama, con la intención de que ni siquiera la toque.
Lo sé, pero no me importa ya.
A traves de la ventana veo la luz de Karen encendida, me preocupa, se que él le dio una semana para irse, sin nada más que agregar, sin celos, sin gritos ni escenas que lleguen hasta mi casa.
Bajo a la sala y prendo la lampara, tengo sed, voy a la cocina mientras quito el teléfono de su base y me lo llevo.
Bebo agua y marco su número, sé bien que esta ella sola ahi en su casa.
-Karen?
-si, qué pasa?
Se que en la frase me dice todo, pasa todo y nada, él se fue, sin mas ella le dijo de que habia tenido una aventura, pero no le dijo con quien, creo que fue mejor, él, sin mas le dijo que se iria, una semana, pero al volver más le valía haberse largado.
De mi lado fue más difícil, la tensión, la costumbre, todo eso aunado a la necesidad de emoción me hizo buscarla, se lo dije a mi esposa de golpe, a bocajarro.
Ho,y mientras me hacia el desayuno.
"me acoste con otra" le dije, y nos hemos visto varias veces - pensé.
Mi mujer no hizo nada, solo me vio, con el sartén en una mano y la cuchara en la otra.
Aventó el sartén, apagó la flama y se fue.
Me quedé ahi, en el comedor, sin nada que decir.
Asi que eran las 3 de la mañana y vi la luz de la casa del otro de la calle encendida, me puse unos pantalones y una camiseta y sali a la calle, descalzo.
Hacía calor, me paré en la entrada y toqué el timbre.
Karen salió, había llorado, pero se veía hermosa con su pelo castaño colgando de un lado de cuello, en bata, descalza.
Se quedó en la puerta, me sonrió y me pregunto si se lo había dicho, si le había dicho a mi mujer el nombre de mi aventura.
Le dije que no.
"solo lo principal", nada más.
Le sonreí, "no tiene nada que reclamarme, ojo por ojo".
Si, -me dijo ella, -ahora nos hemos vengado...
Y me cerró la puerta en la cara.
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lunes, 5 de octubre de 2009
miércoles, 24 de junio de 2009
De lo sagrado...
-Tenemos que desenterrar un cadaver.
-¿Para qué chingados necesitas un cadaver?
-Si no preguntas no te tengo que mentir...
-Si la muerte no es sagrada... ¿entonces qué lo es?
-¿Comer, fumar, beber... coger? ¿es una pregunta capciosa?
- Ya... voy por la pala... tu ve los obituarios...
Pinche Isabel, ya hace que nada me sorprenda...
-¿Para qué chingados necesitas un cadaver?
-Si no preguntas no te tengo que mentir...
-Si la muerte no es sagrada... ¿entonces qué lo es?
-¿Comer, fumar, beber... coger? ¿es una pregunta capciosa?
- Ya... voy por la pala... tu ve los obituarios...
Pinche Isabel, ya hace que nada me sorprenda...
domingo, 10 de mayo de 2009
sábado, 9 de mayo de 2009
Antes de que la noche cayera, giré sobre mi, en la cama.
El sol estaba ocultandose y poco a poco mi corazón latiría de forma normal.
Entraba un poco de viento desde la ventana que da a la calle, eso y el ruido de los niños vecinos que estaban disfrutando de su infancia.
Adentro se escuchaba el reloj, mi latir y su latir que se sincronizaba con el mio y que iba en picada.
Al estar completamente sobre mi otro costado me la encontré, a ella, a mi lado.
Nos sonreimos el uno al otro y me vi reflejado en esos ojos grandes y bonitos que me veian con ternura, la abrazé y senti su piel suave y sudada.
Senti su mano sobre mi cara, estaba agotadisimo y me dejé tocar.
Descansa, yo estoy aquí, contigo - me dijo.
Acomodé la cabeza sobre justo a un lado de su cuello y le di un beso, chiquito, casi imperceptible.
Descuida, voy a cuidar que nada te despierte- dijo casi en un suspiro.
Me acomodé entre sus piernas, cerre los ojos y me entregué al sueño.
Isabel duerme con un revólver bajo la almohada, no importa, es todo lo que necesito y que necesitaba.
El sol estaba ocultandose y poco a poco mi corazón latiría de forma normal.
Entraba un poco de viento desde la ventana que da a la calle, eso y el ruido de los niños vecinos que estaban disfrutando de su infancia.
Adentro se escuchaba el reloj, mi latir y su latir que se sincronizaba con el mio y que iba en picada.
Al estar completamente sobre mi otro costado me la encontré, a ella, a mi lado.
Nos sonreimos el uno al otro y me vi reflejado en esos ojos grandes y bonitos que me veian con ternura, la abrazé y senti su piel suave y sudada.
Senti su mano sobre mi cara, estaba agotadisimo y me dejé tocar.
Descansa, yo estoy aquí, contigo - me dijo.
Acomodé la cabeza sobre justo a un lado de su cuello y le di un beso, chiquito, casi imperceptible.
Descuida, voy a cuidar que nada te despierte- dijo casi en un suspiro.
Me acomodé entre sus piernas, cerre los ojos y me entregué al sueño.
Isabel duerme con un revólver bajo la almohada, no importa, es todo lo que necesito y que necesitaba.
miércoles, 6 de mayo de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
Recuerdos...
Por favor…hoy…hoy no me dejes esperándote…
Aquí estoy…tal vez por costumbre o masoquismo, aunque puede ser por el amor que aún me ata a ti…Creo que cuando terminó el día de ayer volví a decepcionarme de ti, volví a jurarme que no te esperaría al otro día, pero heme aquí…esperando por ti…
Ya he ordenado un café, no tengo prisa, podría esperar toda mi vida por tu regreso, aunque debo reconocer que esta esperanza en ti, es lo que me permite vivir día a día…que exagerada suelo ser cuando estoy nerviosa, pues seguramente no tardaras en llegar…tu silla junto a la mía está vacía…aunque debo advertirte que me han llegado un par de propuestas para ocuparla…pero no te preocupes…sé muy bien lo que siento…
Sigo esperando…creo que ya se han retirado algunas familias del lugar…pienso en cuanto te agrada este restaurante, imagino las experiencias que has pasado aquí… me he decidido preguntar al mesero por ti…pero…yo sé que llegarás…me lo has dicho esta tarde….esta tarde que me pediste que saliéramos a conversar…
Pienso si la ropa que me he puesto es adecuada para este encuentro, o si tal vez las imperfecciones de este ser humano te decepcionaran…seguramente traerás ese aroma que traigo conmigo desde el último día en que nos vimos…es tu presencia tan imponente para mí…seguramente no debí vestirme así para ti….
Comienzo a arrepentirme…pues si hubiera comenzado a contar las veces que volteaba hacia la puerta desde que llegué…supongo estaría un poco menos nerviosa…qué estará pasando por tu cabeza en el camino al restaurante…me gusta imaginarte nervioso como yo, pues a diferencia de mi, tu comienzas a tartamudear en esos momentos…y yo…yo sólo soy una chica sentada en una mesa esperando al amor de su vida…
He ordenado nuestro platillo favorito del lugar…aunque esperaba que fueras tu el que dijera al mesero nuestro menú… pero no te preocupes…no te preocupes…dejaré la mitad del platillo para ti…como siempre lo hemos hecho…
Es delicioso el café de aquí, creo que lo había olvidado…pero ahora confirmo la preferencia de tu mamá por la bebida de este lugar…y que decir del servicio de los meseros… es un lugar excelente…me he decidido a llamarte, arriesgándome a que pienses que soy desesperada o inconsciente al no pensar en un imprevisto familiar…no hay servicio disponible para el teléfono portátil en este lugar…sigo esperando…
He escuchado tantas consecuencias del cigarro…que me resulta sumamente interesante recordarte con un cigarro en la mano…seguramente estás en el tráfico con una colilla entre los dedos… me fascina el olor del cigarro en tu ropa…es tan fascinante…como toda tu persona…como tu manera de besar…como el amor que puedo sentir de la pareja que se encuentra en una mesa frente a la mía…creo que nosotros nunca tuvimos esas manifestaciones en público…pero no…no dejo de pensarte con el maldito vicio en la mano…
Qué quieres conversar conmigo…no…esas no deben de ser las palabras emitidas…sería un error…tal vez sería conveniente preguntarle sobre su retrazo, pues al final de cuentas, merezco una explicación…no…hoy quiero ser feliz con él…quiero llenarme de recuerdos de este encuentro…aunque pienso que un beso con sabor a café no sería una mala opción…no…no…no…
He ordenado la segunda taza de café…creo que ese es uno de mis vicios…pero tú…tú eres mi droga…mi droga favorita…
Es tarde…he pedido para llevar la mitad de tu platillo…pues estoy segura que hoy…hoy no me dejarás esperándote…*
Aquí estoy…tal vez por costumbre o masoquismo, aunque puede ser por el amor que aún me ata a ti…Creo que cuando terminó el día de ayer volví a decepcionarme de ti, volví a jurarme que no te esperaría al otro día, pero heme aquí…esperando por ti…
Ya he ordenado un café, no tengo prisa, podría esperar toda mi vida por tu regreso, aunque debo reconocer que esta esperanza en ti, es lo que me permite vivir día a día…que exagerada suelo ser cuando estoy nerviosa, pues seguramente no tardaras en llegar…tu silla junto a la mía está vacía…aunque debo advertirte que me han llegado un par de propuestas para ocuparla…pero no te preocupes…sé muy bien lo que siento…
Sigo esperando…creo que ya se han retirado algunas familias del lugar…pienso en cuanto te agrada este restaurante, imagino las experiencias que has pasado aquí… me he decidido preguntar al mesero por ti…pero…yo sé que llegarás…me lo has dicho esta tarde….esta tarde que me pediste que saliéramos a conversar…
Pienso si la ropa que me he puesto es adecuada para este encuentro, o si tal vez las imperfecciones de este ser humano te decepcionaran…seguramente traerás ese aroma que traigo conmigo desde el último día en que nos vimos…es tu presencia tan imponente para mí…seguramente no debí vestirme así para ti….
Comienzo a arrepentirme…pues si hubiera comenzado a contar las veces que volteaba hacia la puerta desde que llegué…supongo estaría un poco menos nerviosa…qué estará pasando por tu cabeza en el camino al restaurante…me gusta imaginarte nervioso como yo, pues a diferencia de mi, tu comienzas a tartamudear en esos momentos…y yo…yo sólo soy una chica sentada en una mesa esperando al amor de su vida…
He ordenado nuestro platillo favorito del lugar…aunque esperaba que fueras tu el que dijera al mesero nuestro menú… pero no te preocupes…no te preocupes…dejaré la mitad del platillo para ti…como siempre lo hemos hecho…
Es delicioso el café de aquí, creo que lo había olvidado…pero ahora confirmo la preferencia de tu mamá por la bebida de este lugar…y que decir del servicio de los meseros… es un lugar excelente…me he decidido a llamarte, arriesgándome a que pienses que soy desesperada o inconsciente al no pensar en un imprevisto familiar…no hay servicio disponible para el teléfono portátil en este lugar…sigo esperando…
He escuchado tantas consecuencias del cigarro…que me resulta sumamente interesante recordarte con un cigarro en la mano…seguramente estás en el tráfico con una colilla entre los dedos… me fascina el olor del cigarro en tu ropa…es tan fascinante…como toda tu persona…como tu manera de besar…como el amor que puedo sentir de la pareja que se encuentra en una mesa frente a la mía…creo que nosotros nunca tuvimos esas manifestaciones en público…pero no…no dejo de pensarte con el maldito vicio en la mano…
Qué quieres conversar conmigo…no…esas no deben de ser las palabras emitidas…sería un error…tal vez sería conveniente preguntarle sobre su retrazo, pues al final de cuentas, merezco una explicación…no…hoy quiero ser feliz con él…quiero llenarme de recuerdos de este encuentro…aunque pienso que un beso con sabor a café no sería una mala opción…no…no…no…
He ordenado la segunda taza de café…creo que ese es uno de mis vicios…pero tú…tú eres mi droga…mi droga favorita…
Es tarde…he pedido para llevar la mitad de tu platillo…pues estoy segura que hoy…hoy no me dejarás esperándote…*
domingo, 3 de mayo de 2009
Los Otros.
Music by: Lacuna Coil [Closer]
A diario cruzan en nuestro caminito cientos de personas, a veces miles. En el tráfico, trabajo, escuela, parques, museos, calles, restaurantes, librerías, estadios... por lo general estamos rodeados de desconocidos. Desconocidos que tienen una vida tan complicada como la nuestra, o quizá más. Probablemente también sean hijos, hermanos, padres, esposos o amantes. Quizá también alguno de ellos esté a punto de casarse, o divorciándose, o viva sólo, o sea parte de una familia numerosa, o pronto sea padre, o acaba de morírsele la persona que más amaba. Todo es probable. Incluso alguno de ellos puede ser un ladrón, una persona que hace milagros, un espía, el próximo presidente, un asesino en serie o el inventor de una cura para el cáncer. Uno nunca sabe. Y tal vez, pero sólo tal vez, en varias ocasiones te has cruzado con el amor de tu vida pero no te has dado cuenta porque para ti, al igual que para él, esa persona es una más de los otros.
A diario cruzan en nuestro caminito cientos de personas, a veces miles. En el tráfico, trabajo, escuela, parques, museos, calles, restaurantes, librerías, estadios... por lo general estamos rodeados de desconocidos. Desconocidos que tienen una vida tan complicada como la nuestra, o quizá más. Probablemente también sean hijos, hermanos, padres, esposos o amantes. Quizá también alguno de ellos esté a punto de casarse, o divorciándose, o viva sólo, o sea parte de una familia numerosa, o pronto sea padre, o acaba de morírsele la persona que más amaba. Todo es probable. Incluso alguno de ellos puede ser un ladrón, una persona que hace milagros, un espía, el próximo presidente, un asesino en serie o el inventor de una cura para el cáncer. Uno nunca sabe. Y tal vez, pero sólo tal vez, en varias ocasiones te has cruzado con el amor de tu vida pero no te has dado cuenta porque para ti, al igual que para él, esa persona es una más de los otros.
sábado, 2 de mayo de 2009
Music by: Akira Yamaoka: Silent Hill theme
Voy a tratar de hacer esto simple, y al contarlo espero explicarlo a mí mismo también, ya que hay partes que no recuerdo y el sentido de los sucesos se pierde en mi memoria.
Ya era muy tarde, alrededor de las tres de la mañana del lunes y me dirigía a casa. Conducía sólo por la avenida. De pronto las luminarias se apagaron. A pesar de estar en la ciudad la oscuridad era ominosa. Como no había un sólo auto alrededor, prendí las luces altas, justo a tiempo para ver una zanja excavada en medio de la calle. No había señales, no había tránsito, no había nada, solo la luz del carro. Alcancé a frenar. Puse las intermitentes. No había otro camino visible, y me bajé a tomar unas fotografías. Cuando regresé al auto, este no encendió. Como acababa de sacarlo del taller, supuse que me lo habían dejado mal. Ni modo.
El problema era que no había manera de llamarle a alguien que me asistiera. Salvo caminar y encontrar un teléfono; así que me fui caminando por una vereda, que yo creí conducía a Las Animas
Pero nada... Después de una hora de camino, me di cuenta por fin de que estaba en tierra de nadie: el suelo se tornaba cada vez más agreste y lo peor: la lluvia empezaba a caer con fuerza. No tenía donde protegerme del aguacero creciente. Era regresar al auto o esperar algo más. Decidí regresar.
Media hora después, acepté que me había perdido: la vereda que me trajo no estaba más allí. Pero desde donde me encontraba alcancé a ver una construcción de concreto a lo lejos; aunque fuera una casa abandonada, me serviría de resguardo hasta que escampara. Me estaba muriendo de frío pero ya estaba tan cerca que me obligué a seguir caminando. TJ. me hubiera matado de saber en la que me había metido.
Me empezó a dar miedo cuando pensé en eso, en mi situación. Estaba perdido en un lugar desconocido, no podía ver nada porque no había ninguna luz, salvo ocasionales aberturas en las nubes negras que dejaban ver la luna; la lluvia arreciaba a cada minuto, estaba mojado hasta los huesos y comenzaba a sentir mis miembros entumidos.
Cuando llegué a la casa ya no podía más. Le digo casa, pero no era más que un cuarto de adobe con una ventana tapiada y una puerta de madera. Una puerta cerrada.
-Hola! Hola!
Nadie contestó. Seguro que podría tumbarla... Y carajo, ya estaba cansado, pero no tenía opción: como en las películas, un poco de vuelo y contra mi hombro. La puerta no cedió.
-Quién vive? -Preguntó desde adentro una voz seca y enferma.
Me quedé mudo unos seguntos: la sangre se me bajó a los pies y me sentí mareado. Lo último que hubiera esperado escuchar en esta situación era una voz como aquella. Me acabó de helar.
-Me llamo A Q!! Grité de vuelta, y me dio pena escuchar mi propia voz quebrarse al contestar automáticamente.
-Qué quieres aquí?
-Quiero... -Y entonces dudé. La verdad ya no quería entrar. Casi prefería volver el camino andado. Hubiera querido nunca abandonar mi auto, me siento seguro en él. No dije nada más. Oí ruidos metálicos detrás de la puerta. Alguien estaba quitando un candado. El cerrojo calló al piso y la puerta se abrió.
No podía ver nada. El interior estaba, si fuera posible, más oscuro que el exterior. Pero en ese momento un relámpago iluminó tódo el ámbito, y lo ví.
No había nada en el cuarto con piso de tierra. No había nada en el aire enrarecido, nada ni nadie, sólo él. Un cuerpo putrefacto colgado de la única viga en el recinto.
Un suicida. Un maldito.
Nunca en mi vida he sentido tanto horror como en esos momentos. Era una situación imposible. Aún después de tanta mierda que he vivido... me sentí desvanecer.
No sé cuanto tiempo pasé inconsciente, pero cuando desperté estaba amaneciendo. No podía levantarme , me dolía todo, había cogido un resfriado. Se acercó por el camino un señor a caballo, y cuando me vió se apresuró a galope; se apeó y me atendió.
-Que hace aquí? -Preguntó muy asustado mientras me ayudaba a incorporarme. -Está usté bien?
No pude contestar. Me ayudó a subir al caballo y nos llevó rápidamente lejos de allí.
-Mira que venir a tocar a la casa del colgado. -Dijo, y luego se santiguó.
Voy a tratar de hacer esto simple, y al contarlo espero explicarlo a mí mismo también, ya que hay partes que no recuerdo y el sentido de los sucesos se pierde en mi memoria.
Ya era muy tarde, alrededor de las tres de la mañana del lunes y me dirigía a casa. Conducía sólo por la avenida. De pronto las luminarias se apagaron. A pesar de estar en la ciudad la oscuridad era ominosa. Como no había un sólo auto alrededor, prendí las luces altas, justo a tiempo para ver una zanja excavada en medio de la calle. No había señales, no había tránsito, no había nada, solo la luz del carro. Alcancé a frenar. Puse las intermitentes. No había otro camino visible, y me bajé a tomar unas fotografías. Cuando regresé al auto, este no encendió. Como acababa de sacarlo del taller, supuse que me lo habían dejado mal. Ni modo.
El problema era que no había manera de llamarle a alguien que me asistiera. Salvo caminar y encontrar un teléfono; así que me fui caminando por una vereda, que yo creí conducía a Las Animas
Pero nada... Después de una hora de camino, me di cuenta por fin de que estaba en tierra de nadie: el suelo se tornaba cada vez más agreste y lo peor: la lluvia empezaba a caer con fuerza. No tenía donde protegerme del aguacero creciente. Era regresar al auto o esperar algo más. Decidí regresar.
Media hora después, acepté que me había perdido: la vereda que me trajo no estaba más allí. Pero desde donde me encontraba alcancé a ver una construcción de concreto a lo lejos; aunque fuera una casa abandonada, me serviría de resguardo hasta que escampara. Me estaba muriendo de frío pero ya estaba tan cerca que me obligué a seguir caminando. TJ. me hubiera matado de saber en la que me había metido.
Me empezó a dar miedo cuando pensé en eso, en mi situación. Estaba perdido en un lugar desconocido, no podía ver nada porque no había ninguna luz, salvo ocasionales aberturas en las nubes negras que dejaban ver la luna; la lluvia arreciaba a cada minuto, estaba mojado hasta los huesos y comenzaba a sentir mis miembros entumidos.
Cuando llegué a la casa ya no podía más. Le digo casa, pero no era más que un cuarto de adobe con una ventana tapiada y una puerta de madera. Una puerta cerrada.
-Hola! Hola!
Nadie contestó. Seguro que podría tumbarla... Y carajo, ya estaba cansado, pero no tenía opción: como en las películas, un poco de vuelo y contra mi hombro. La puerta no cedió.
-Quién vive? -Preguntó desde adentro una voz seca y enferma.
Me quedé mudo unos seguntos: la sangre se me bajó a los pies y me sentí mareado. Lo último que hubiera esperado escuchar en esta situación era una voz como aquella. Me acabó de helar.
-Me llamo A Q!! Grité de vuelta, y me dio pena escuchar mi propia voz quebrarse al contestar automáticamente.
-Qué quieres aquí?
-Quiero... -Y entonces dudé. La verdad ya no quería entrar. Casi prefería volver el camino andado. Hubiera querido nunca abandonar mi auto, me siento seguro en él. No dije nada más. Oí ruidos metálicos detrás de la puerta. Alguien estaba quitando un candado. El cerrojo calló al piso y la puerta se abrió.
No podía ver nada. El interior estaba, si fuera posible, más oscuro que el exterior. Pero en ese momento un relámpago iluminó tódo el ámbito, y lo ví.
No había nada en el cuarto con piso de tierra. No había nada en el aire enrarecido, nada ni nadie, sólo él. Un cuerpo putrefacto colgado de la única viga en el recinto.
Un suicida. Un maldito.
Nunca en mi vida he sentido tanto horror como en esos momentos. Era una situación imposible. Aún después de tanta mierda que he vivido... me sentí desvanecer.
No sé cuanto tiempo pasé inconsciente, pero cuando desperté estaba amaneciendo. No podía levantarme , me dolía todo, había cogido un resfriado. Se acercó por el camino un señor a caballo, y cuando me vió se apresuró a galope; se apeó y me atendió.
-Que hace aquí? -Preguntó muy asustado mientras me ayudaba a incorporarme. -Está usté bien?
No pude contestar. Me ayudó a subir al caballo y nos llevó rápidamente lejos de allí.
-Mira que venir a tocar a la casa del colgado. -Dijo, y luego se santiguó.
Music by: The Beatles [Anna]
Si no hubiera matado a Isabel (Daza, obviamente), ahora ya estaría planeando su boda y su vida futura al lado de otro, casada con otro, sufriendo con otro y cocinando los sinsabores de la vida con un sartén ajado.
Nunca dejamos de estar tristes.
A veces creemos que somos felices, y eso es suficiente. Es maravilloso.
Pero la tristeza nunca nos abandona. Nuestra propia soledad sigue siendo nuestra, y nada es más triste que un hombre solo. Solo como tú, o yo.
Uno siempre está solo.
A veces creemos que somos felices, y eso es maravilloso. Eso es suficiente.
Pero uno siempre está solo. No le puedes quitar la soledad al hombre. No le puedes despojar de su tristeza.
Siempre llevamos adentro unas lágrimas listas para ser derramadas.
Si no hubiera matado a Isabel (Daza, obviamente), ahora ya estaría planeando su boda y su vida futura al lado de otro, casada con otro, sufriendo con otro y cocinando los sinsabores de la vida con un sartén ajado.
Nunca dejamos de estar tristes.
A veces creemos que somos felices, y eso es suficiente. Es maravilloso.
Pero la tristeza nunca nos abandona. Nuestra propia soledad sigue siendo nuestra, y nada es más triste que un hombre solo. Solo como tú, o yo.
Uno siempre está solo.
A veces creemos que somos felices, y eso es maravilloso. Eso es suficiente.
Pero uno siempre está solo. No le puedes quitar la soledad al hombre. No le puedes despojar de su tristeza.
Siempre llevamos adentro unas lágrimas listas para ser derramadas.
Music by: Greenday [Basket Case]
El día de mi muerte pensé en Isabel. En como había hecho feliz a otras mujeres, pero a ella no. Pensé en los días anteriores, donde no me pasaba por la cabeza que me iba a morir el miércoles, justo el día que tenía que responder por todos.
Ja.
Tener conciencia de la muerte te da paz. Le pides perdón a Dios, le pides por tu alma, y le pides por las personas que se quedan vivas y que amas.
Piensas en tu madre, en las últimas cosas que le dijiste.
Siempre piensas en la familia.
El día de mi muerte no recibí agonías.
Pero sí pensé en Isabel Daza.
En que nunca podría hacerla feliz.
Tanto pensar en la muerte para luego ser tú el primero en irte.
Perdónenme.
Perdóname, Isabel.
El día de mi muerte pensé en Isabel. En como había hecho feliz a otras mujeres, pero a ella no. Pensé en los días anteriores, donde no me pasaba por la cabeza que me iba a morir el miércoles, justo el día que tenía que responder por todos.
Ja.
Tener conciencia de la muerte te da paz. Le pides perdón a Dios, le pides por tu alma, y le pides por las personas que se quedan vivas y que amas.
Piensas en tu madre, en las últimas cosas que le dijiste.
Siempre piensas en la familia.
El día de mi muerte no recibí agonías.
Pero sí pensé en Isabel Daza.
En que nunca podría hacerla feliz.
Tanto pensar en la muerte para luego ser tú el primero en irte.
Perdónenme.
Perdóname, Isabel.
Music by: Seether [The Gift]
Que miedo. Me asusté.
Cuando te asustas así tus facciones cambian. Sientes que tu rostro está tenso. El estómago se te estruja y la respiración se hace más evidente. Luego el pecho se hace pesado, hasta la garganta, como si costara mucho trabajo mantener la salud.
Me asusté, lo confieso.
Me asusté cuando te ví vestida de gala, de pié, hermosa como una reina. A su lado.
Que miedo. Me asusté.
Cuando te asustas así tus facciones cambian. Sientes que tu rostro está tenso. El estómago se te estruja y la respiración se hace más evidente. Luego el pecho se hace pesado, hasta la garganta, como si costara mucho trabajo mantener la salud.
Me asusté, lo confieso.
Me asusté cuando te ví vestida de gala, de pié, hermosa como una reina. A su lado.
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